RELATOS DE LA VIDA DE UN PUEBLO DE CAMPO
SEGUNDA PARTE
Así hacia todas las cosas.- Una noche estando en mi casa, que era al lado de la policía se sintieron unos gritos que parecían "vivas" y como se temía una revolución, salió corriendo, llevándose una silla por delante que le obstruía la puerta.-
En vez de sacarla y salir, más atropellaba y gritaba "tromba toque tropa a formar con las armas" etc.- Resultó que eran unos tres borrachos que iban cantando y gritando.-
Otra noche lo encuentro en la calle que iba caminando y en cuanto me vio, me dice "me vienen a asaltar la policía, "ves el telegrama".- El telegrama era imposible verlo porque no había luz y el viento fuerte que había impedía leerlo con fósforos.- Pude calmarlo y hacerlo entrar en el zaguán de casa y allí leí el telegrama que decía que unos individuos habían impedido con armas en la mano que dos coches con gente se dirigían de La Colina a La Madrid.-
Resultaba que amigo del Dr. Federici sabiendo que este venía desde La Madrid a La Colina y suponiendo que en los coches que salían para La Madrid iban elementos del Dr. Salcedo para asaltarlo a Federici no lo dejaron pasar.-
No pude convencerlo, se fue con toda la policía a La Colina y se lo trajo preso y con esposas al Dr. Federici.-
Al día siguiente estando yo con la Policía lo puso en libertad a Federici. Produciéndose este diálogo "Lo que no le perdono comisario es que anoche me haya puesto las esposas como a un criminal". "Quién le puso esposas? No es cierto yo no le puse esposas, quiere que llame al Sargento para que diga delante del Dr. Si yo le puse esposas".- "No Comisario, por favor no llame al Sargento ni a ningún otro testigo" "Me puedo retirar" "Vaya tranquilo Dr. Federici y tenga la seguridad que la policía no lo va a molestar".-
El Doctor Federici era un médico italiano, joven y muy preparado, que como no había revalidado el Doctor Saturnino Salcedo, en forma incorrecta quería hacerlo salir de "La Colina".-
Como el Dr. Federici tuvo que renunciar al puesto de medico municipal y de policía que ejercía en La Colina, yo solicité al Intendente Cornelio Alduncìn, que me nombrara a mi, pues yo era el Médico de policía y municipal del partido.-
Una noche se me presenta en mi consultorio el Doctor Saturnino Salcedo a preguntarme si yo había solicitado el puesto, pues el había traído una recomendación para el Intendente y quería saber si era cierto lo que él le había manifestado.-
Le dijo que efectivamente yo había reclamado el puesto, que sentía mucho el no haber sabido antes que él lo deseara, que si me llegaba a cansar de los viajes no tendría inconveniente en avisarle.-